Salud: la reforma de los reencauchados

No queda duda, la tal «Reforma a la Salud» del Gobierno Santos es un simple reencauche del sistema de salud actual, con la diferencia que ahora se propone legalizar algunas prácticas inmorales y perjudiciales para los Derechos Humanos de los colombianos. Con esta reforma, las EPS terminan camufladas de «gestoras», continúa la intermediación financiera, la integración vertical y se legaliza la corrupción del negocio. Como si fuera poco, se pretende limitar la tutela. En pocas palabras, el derecho fundamental a la vida digna queda reducido a una falsa promesa sobre el valor de vivir y morir dignamente.

 
Primero, los recursos de la salud dejarían de ser públicos para ser ingresos privados. Esto, en últimas, haría que famosos casos como los de Saludcoop y otras EPS que se han beneficiado ilegalmente, podrían quedar libres de toda culpa y responsabilidad ¿Dónde están los 11,4 billones de pesos que se le deben al sistema de salud de acuerdo a la Supersalud? ¿Quiénes van a responder por los millones de colombianos que dejan de ser atendidos diariamente por no ser parte del negocio y la burocracia?
 
Segundo, sobre la intermediación financiera, la reforma contempla una figura perversa: «asegurar el riesgo». Con esta maniobra el Estado le traslada el manejo del riesgo a una empresa pública, privada o mixta, con el objetivo de evadir la rectoría del sistema de salud, condenando a los pacientes a los trámites eternos para que les garanticen sus derechos.
 
Tercero, la integración vertical continúa operando por tres años más y solo se elimina parcialmente en el futuro, con un agravante: las EPS, como nuevas «gestoras», se auditarán ellas mismas, lo cual las convierte en juez y parte en el sistema de salud. ¿Qué hacer entonces con todos los hospitales públicos del país que se encuentran en riesgo de liquidación por la integración vertical?
 
En cuarto lugar, se profundiza la centralización del Estado. Se inventan el «Fondo Salud Mía», que parece otro Colpensiones porque se recentralizan los recursos de los territorios, lo cual dificulta el acceso a los recursos públicos sin intermediarios. Parece mentira, pero lo que describo podría ser el caballito de batalla clientelista de los politiqueros de turno, pues los directivos del «Fondo Salud Mía» y los gerentes de los hospitales serían cargos de libre nombramiento, es decir, puestos elegidos a dedo.
 
En quinto lugar, el cinismo del Ministerio de Salud le alcanza hasta para creer que una persona que en Colombia gane dos salarios mínimos legales mensuales vigentes puede autofinanciar su salud. ¿Dónde quedan nuestros derechos? ¿Seguimos estrangulando a la clase media? Queda claro que este proyecto no es una reforma integral, ni mucho menos garantiza la salud. Prefiero concebir la salud como un derecho fundamental y no como la necesidad de hacer compatible el negocio con la vida digna, lo cual solo profundiza las brechas sociales que en Colombia configuran todo un «apartheid social».
 
Presidente Santos: es increíble que usted busque la paz y la reelección sin pensar primero en fortalecer los derechos fundamentales de nuestro país. En el año 2010 usted se autoproclamaba como el hombre de las grandes reformas, y prometió que traicionaría a su propia clase para generar el bienestar común. Su discurso fue solo una promesa de campaña incumplida.
 
Intentó hacer una reforma a la Educación, que fue todo un fracaso porque la intención no era priorizar y aumentar la cobertura y excelencia académica en todo el país, sino crear una nueva línea de negocio basándose en el ánimo de lucro y la capacidad de pago de los estudiantes para endeudarse con créditos educativos. Luego vino la reforma a la Justicia, que en lugar de proponer la reducción de la impunidad terminó siendo un coctel de beneficios para políticos y delincuentes de cuello blanco. También nos prometió una reforma Tributaria, que reforzó los impuestos regresivos y pone las mayores cargas en la clase media. Propuso ampliar el Fuero Penal Militar, el que la Corte Constitucional tuvo la valentía de tumbar gracias a la demanda que interpusimos con otros congresistas y organizaciones sociales.
 
Y ahora nos promete una «reforma a la Salud», que no es otra cosa que la reforma de los reencauchados: se reencauchan las EPS, la corrupción, la intermediación, la integración vertical y el clientelismo. Me perdonan la redundancia, pero esta «reforma» reencaucha las peores enfermedades del sistema de salud. Espero se hunda, porque no hay derecho a tanto reencauche del cinismo.
 
COLUMNA DE OPINIÓN PUBLICADA EN EL PERIÓDICO LA PATRIA

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