Presentación del libro de Ligia Galvis: «Pensar la familia de hoy».

Libro de Ligia Galvis Ortiz.

Pensar la familia de  hoy. 

Editorial Aurora. 

Junio 30 de 2011.

Ángela María Robledo Gómez.

Quiero   agradecer de manera muy especial  a mi colega y amiga Ligia Galvis, la  invitación para presentar su último libro Pensar la Familia Hoy. Con Ligia me une una cercanía personal y profesional por nuestra constante  defensa de los derechos humanos y en especial por la tarea que hemos cumplido para   contribuir  a la garantía de los derechos de miles de niños y niñas en Colombia. Con la profesora  Ligia  Galvis y  un amplio grupo de profesionales, ongs y organismos gubernamentales  y organizaciones internacionales contribuimos  hace algunos años en la reforma  del llamado Código del menor, hoy Código de la Infancia y  de la  Adolescencia. Código  que en la reciente legislatura se vio seriamente amenazado  de  frente a las propuestas de crear cárceles para adolescentes y aumentar las sanciones  por 15 años. Fuimos muchas las personas y las organizaciones que nos movilizamos para rechazar estas modificaciones que tocaban el corazón del sistema  de responsabilidad penal adolescente y allí estuvo la profesora Galvis ,  en los distintos escenarios  , presentando sus argumentos sobre la inconstitucionalidad de estas modificaciones  y  la necesidad de  que el país cuente con  políticas públicas integrales para nuestros adolescentes  y jóvenes.

Para mi presentación, acogeré el siguiente esquema: 

-Primero una breve reseña de los puntos que llamaron más mi  atención del contenido de su libro

– y en segundo lugar, compartiré con ustedes algunas reflexiones y preguntas  que todo buen libro suscitan, cuando llegan a sus lectores, como nos lo recuerda Jorge  Luis  Borges  

Primero: Reseña del libro.

El libro  Pensar la familia de hoy, enfrenta uno de los temas más polémicos y complejos: las grandes transformaciones que en el contexto económico, social, cultural y político  presentan las familias del siglo XXI. Cambios que  se sintetizan  en  una de las consignas más potentes de los movimientos feministas “lo privado es político”. Formulación que puso de presente el entramado de las relaciones de poder al interior del ámbito familiar y cuestionó radicalmente  las formulaciones en torno a mirar la familia como un espacio  natural,  atado a la mera  necesidad, privado de la deliberación y de  prácticas para  materializar la  búsqueda de la igualdad y la libertad entre todos sus miembros. 

Autores como Anthony Giddens y  Cornelius Castoriadis,  han considerado  que la verdadera revolución del siglo XX fue la revolución  de la familia: mutaciones en los roles considerados tradicionalmente como femeninos y masculinos; emergencia de nuevas identidades sexuales; reformulación de la función del  llamado “proveedor universal”; nuevas lecturas psicosociales y culturales sobre la niñez y la juventud , la vejez y una  especial  mención  al impacto que han producido  de los medios de comunicación , la televisión  y los medios virtuales,  al interior de la familia. Dispositivos de transformación que la profesora Galvis señala como factores fundamentales para mirar la familia aquí y ahora.   Factores que de acuerdo con el profesor Jesús Martín- Barbero propician un  “estallido de fronteras”, al permitir a niños y adolescentes  asistir   e interactuar con   escenarios y sucesos, a los  que antes sólo asistían los adultos. Este “estallido de fronteras” nos lo dice el profesor Martín -Barbero, está  hoy  también atravesado por las  relaciones  lo local y lo global  y agrega “…ese estallido deslocaliza los saberes, deslegitima su segmentación, modifica el estatuto institucional de los lugares de saber  y de las figuras de razón”. 

   La invitación  que nos formula la profesora Ligia Galvis , es a  conocer  a través de la lectura de su libro,  algunas de las dimensiones de esta revolución  del siglo XX , perspectiva que nos ofrece  no en términos de confrontación agónica  sino mostrándonos desde los distintos ejes que propone para su reflexión , la transición de un  modelo  patriarcal a la consolidación de “modelos de familia” desde el paradigma de los derechos. Y si bien la autora reconoce que aún existe una hegemonía del régimen patriarcal, el conocimiento de los derechos por parte  de mujeres, jóvenes, personas mayores y niños, niñas genera una gran paradoja  que ella   expresa en los siguientes términos:   las familias viven hoy entre  “… la persistencia de las huellas de  la estructura patriarcal –violencia contra las mujeres, el castigo físico y psicológico a los niños ,niñas y adolescentes, subsistencia de desigualdades- y el desarrollo del enfoque de derechos de todos sus integrantes y en todos los momentos de su ciclo vital”.  Pag 12.  Su propósito lo formula  como  contribuir a  “  …a  avanzar  en el camino que busca resolver las paradojas  que afectan  a la familia  en las sociedades  contemporáneas”. Pag 14.   Con este propósito desarrolla el libro desde tres ejes de reflexión, que enuncia en los siguientes términos: 

-la familia  como agente político.

– la mirada actual  de las caracterizaciones,  funciones y  actores  involucrados en la familia. 

– y por último, la formulación de una serie de consideraciones referidas a  metodologías para atender de manera integral a las familias, desarrollo de políticas enmarcadas en  una perspectiva de democracia participativa.

El libro de la profesora  Galvis  además de constituirse  en  una valiosa “ caja de herramientas conceptual y práctica”  para pensar la familia  desde los  tres ajes que aborda, está enriquecido por su experiencia  como defensora de DH y  su  interesante trabajo  en Ruanda , después de la guerra de 1994,    territorio donde los límites entre la vida y la muerte se han vivido de  manera  extrema  en estas familias  africanas. 

Primer eje: La familia como agente  político. 

Entre el oikos griego, la casa   romana, el extenso grupo doméstico que soporta las responsabilidades de la crianza y el sustento  en la Edad Media   y  configuración de la familia  “nuclear”,  a partir de la Revolución industrial, se producen una serie de transformaciones  que la profesora Ligia describe en los primeros capítulos de su libro y que nos permiten registrar los cambios más significativos de la familia.  Ligia, se refiere a  estos espacios domésticos como  “familias” ,  pero otras autoras como Ana María Fernández reserva el concepto de familia  sólo  para aquellas estructuras donde emergen con claridad el ámbito de la intimidad, la diferenciación de los roles  de hombres y mujeres en relación con el cuidado de los hijos  y la transformación de las relaciones entre lo privado y lo público. Esa Familia compuesta por padre ,madre, hijos e hijas , de inicios de la modernidad albergará no sólo las diferencias en roles, ciclos de vida , representaciones sociales, sino las jerarquías y las profundas asimetrías de poder entre sus integrantes , escenografía que la profesora Galvis nos narra de la siguiente forma  , fueron siglos “…en los cuales , las mujeres estuvieron sometidas a la minoría de edad, al silencio frente al poder, a la ausencia de los escenarios públicos y de los estrados de la justicia y de la cultura”. Pag 41.

Silencios y sometimiento que la profesora Galvis señala, se rompen en el siglo XX, sin olvidar por supuesto que dicho rompimiento se nutre durante el transcurso de la historia de los ejercicios de resistencia de muchas mujeres quienes desde los castillos medievales, los conventos,  los arados, las insurrecciones comuneras fueron abriendo el espacio para ratificar la condición política del espacio privado y la función de la familia como espacio de formación ciudadana y política . 

El Ecosistema comunicativo de la sociedad. Jesús Martín Barbero. En : la Televisión . Entre amigos y enemigos. Comisión Nacional de Televisión. Embajada de Chile. Convenio Andrés Bello. Fundación Antonio Restrepo  Barco . Televisión y Educación. Vol 1. 1998. Bogotá. Pag 72. 

Nos dice la profesora Galvis,  es en la familia  donde se inicia el proyecto de vida de  seres autónomos y libres. “De esta manera,  la familia es un agente que cumple una función política”.  Pag 36.

Segundo eje de reflexión: La mirada actual  de las   caracterizaciones,  funciones y  actores  involucrados en la familia. 

En los siguientes capítulos del libro 3,4,5,6,7,8 ,9 y 10 la autora nos  introduce de manera exhaustiva e ilustrada a la cosmovisión de los  derechos  como ejercicio de prácticas cotidianas, relacionales y  como horizonte  ético universal. Practicas de garantía de derechos que comportan tensiones, dicotomías, resistencias… Derechos humanos como principios éticos y su  como expresión en  la dignidad y en  la autonomía;  Derechos humanos como preceptos políticos ,  y Derechos Humanos como  un orden jurídico ,   que se encarnan  en un sujeto  que el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece como que “… los seres humanos nacen libres e iguales  en dignidad y derechos”.  En estos capítulos nos recuerda de manera constante la profesora Galvis  la concurrencia  para su garantía, en primer lugar  del Estado, y de los otros agentes,   la sociedad   y la familia. 

En posteriores capítulos dedica atención especial a la situación  de las  mujeres,  para ello  la autora nos hace un recuento de los procesos que se han dado en todo el mundo para lograr materializar nuestros derechos.  Nos recuerda  cómo las aspiraciones de igualdad de las mujeres encontraron, en diferentes lugares del planeta, inspiración en la declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Declaración de los derechos del Hombre y del ciudadano, al igual que de los movimientos independentistas de América Latina.

La autora destaca el trabajo que en 1848 adelantaron Lucrecia Mott y Elizabeth Candy Staton, (año que se aprobó la abolición de la esclavitud y que contrasta con la ausencia de derechos de las mujeres)  quienes convocaron una asamblea en Séneca Falls, New York, para analizar la situación de las mujeres y sus derechos civiles, sociales y religiosos, que produjo la Declaración de Sentimientos que contiene 12 postulados en los que se afirma, el derecho a perseguir la felicidad; el derecho a que las mujeres ocupen en la sociedad la posición que su conciencia les dicte;  la libertad de opinión, de expresión  y el derecho al sufragio.   Nos relata también, las intensas luchas y manifestaciones por todo el mundo de los movimientos sufragistas que produjeron  en muertes, privaciones de la libertad, torturas y huelgas de hambre, para lograr a  finales del siglo XIX el derecho de las mujeres al sufragio. El primer país latinoamericano en reconocerlo fue Ecuador (1924) y sólo en la década de los cincuenta se logró en Colombia.   

Del mismo modo nos señala, como los Estados tienen el compromiso constitucional e internacional de garantizar los derechos de las mujeres en todos sus aspectos de la vida social, cultural, política y económica. Este compromiso comprende la obligación de respeto, garantía y defensa del principio de igualdad.

Sobre los actores involucrados  en las dinámicas familiares, la autora hace un sintético recuento  en términos de ciclos de vida; adultez, niñez, adolescencia, juventud y vejez. En su desarrollo esboza algunas consideraciones filosóficas,  psicosociales, culturales de estos ciclos de vida   y  las dinámicas familiares que se producen en torno al encuentro intergeneracional  y las  distintas perspectivas vitales al interior de la familia.

Tercer eje: consideraciones referidas a  metodologías para atender de manera integral a las familias, desarrollo de políticas enmarcadas en  una perspectiva de democracia participativa.

El último capítulo del libro de la profesora Ligia Galvis  está referido a  algunos criterios y recomendaciones de prácticas  para desarrollar propuestas de  atención a la familia, sin violar la necesaria autonomía que debe existir en la tríada :  Estado, sociedad y  familias. 

Entre los criterios que destaca la autora están los siguientes:

– “reconocer el carácter complejo de la unidad familiar, tanto desde el punto de vista de sus origen, de sus composición  y de sus funciones, como  de sus integrantes” pag 211;

-tener en cuenta  el doble carácter de la familia como sujeto colectivo y como espacio para la garantía de los derechos de todos sus integrantes.

-el abordaje transdisciplinario de las políticas públicas  que permite la confluencia de conocimientos interdisciplinarios y saberes de los distintos actores.  Esta mirada transdisciplinaria  permite en palabras de la autor “…reunir en un solo discurso  los puntos de vista de cada una de las ciencias  para construir una estrategia de atención que facilite dar cuenta de  la complejidad de los sujetos, de sus historias, de sus entornos, de sus tiempos  y  de sus    espacios”. Pag 226. 

Para ilustrar las formas como dichos criterios podrían ser desarrollados en el marco de programas y políticas públicas, la profesora Ligia Galvis,  acude a  dos ejemplos: uno referido a la situación de un adolescente en conflicto con la ley y otro relacionado con   a la atención de una familia en situación de desplazamiento. Situaciones en las cuales pone en escena las tensiones entre los distintos derechos,  las exigencias para las instituciones y las distintas responsabilidades de las familias para enfrentarlas. 

En el epílogo de su libro, Ligia formula su utopía, la utopía de muchas y muchos de nosotros “Es la utopía de un mundo exento de violencias, pero lleno de conflictos y tensiones  que se resuelven con los lenguajes humanos  y que dan cuenta de nuestra convivencia como especie”. 

Segundo punto: algunas reflexiones a propósito del Libro Pensar la Familia Hoy.    

Quisiera compartir con ustedes al menos  tres situaciones que experimenté a propósito de la lectura del libro de Ligia  

 – La necesidad de acudir mientras lo leía;  a otros textos referidos a la historia del feminismo, la resignificación de la masculinidad, las nuevas identidades de género y también las nuevas miradas sobre los jóvenes y la niñez. Textos como  el Uno es el otro de Elizabeth Badinter; Hombres e identidades de género, publicado por la Universidad  Nacional y el Ces de la autoría de Mara Viveros, José Olavarría y Norma Fuller; El nuevo sexo débil de Enrique Gil Calvo; Menos querer más de la vida, de José Fernando Serrano, donde se abordan  las concepciones de vida y muerte de jóvenes;  Desobedecer para convivir de Carlos Jiménez  y   El  fin de la niñez  estuvieron acompañando mi   lectura de este  libro.  En él  la profesora Galvis enuncia   muchos de los debates en torno al  despliegue de las subjetividades de quienes  entran en relación  en el ámbito de la familia en su condición no sólo de padres, hermanos ,hijos, abuelos sino en su condición de  mujeres, hombres, jóvenes, viejos, niñas y niños. El libro nos  invita entonces a conectarnos con uno de los debates contemporáneos más interesantes: las formas de ser y estar en el mundo, el despliegue de nuestras subjetividades en el ámbito familiar. La pregunta por las relaciones de poder, por las “igualdades desigualadas”, como las llama la profesora Ana María Fernández, por  las relaciones entre la microeconomía doméstica y el mundo de la macroeconomía, por las relaciones  entre garantía de  derechos; vida digna y autonomía, entre otros temas. 

-una segunda situación ,sentir una  enorme empatía de cara   a la referencia  que hace la profesora Galvis, sobre la necesidad de adelantar una tarea pedagógica  desde la familia, la sociedad y el Estado para logar la materialidad de los derechos para cada uno de los integrantes de las familias actuales.  En este sentido sostiene la autora que “…para consolidar la cultura de derechos, es necesario un proyecto pedagógico que lleve a la conciencia de la gente su titularidad y la idea de igualdad entre los géneros como atributo ineludible de la democracia, para que esa cultura se afirme en todos los escenarios de la vida cotidiana” Pag 147.  Mi  tarea legislativa la he desarrollado en torno a  promover que las leyes, en especial las referidas al cuidado de la vida se encarnen especialmente  como hechos políticos en la vida de niños, niñas, jóvenes, mujeres y víctimas  del conflicto. 

– Por último,  la lectura del texto actualizó una  reflexión  que hace tiempo me ronda el  límite sutil que puede existir en desarrollar políticas públicas, como prácticas de biopoliítica  que sólo logran “administrar la vida “ como diría Foucault  o desplegarlas  como políticas públicas  que permitan la constitución de un sujeto emancipado, podríamos decir  “des-sujetado” del poder, del dominio, del sometimiento del Otro y de los Otros, es decir que propicien la emergencia  de nuevas  formas de subjetividad con capacidad para cuidar de  Sí , del Otro y del planeta. 

Un Sujeto, citando de nuevo a la autora Ligia Galvis ,  dentro del ámbito familiar, con capacidad de hacer  del Yo un  Nosotros   y de  conformar un colectivo, para  impulsar  grandes proyectos de vida. 

Una última reflexión, de  manera promisoria  hace ya algunas décadas  la antropóloga Margaret Mead,  esbozó estos profundos cambios en la familia y en las culturas, en su    libro  Cultura y Compromiso, señala la existencia de tres tipos de culturas que ella conoció:

-postfigurativa: aquella en la cual el futuro de los niños está contenido en su totalidad por el pasado de sus abuelos. ( ejemplo Australia).

-coofigurativa : los hijos con la complicidad de los padres , introducen cambios en sus patrones de comportamiento , cambios que los padres no se atrevieron a hacer por ellos mismos.

-prefigurativa, por no tener aún  “figura”, es aquella cultura en la que los modelos no son ya ni los abuelos, ni los padres, sino los “pares” y produce una enorme brecha generacional.  “debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos: para proceder así debemos reubicar el futuro (  …) una cultura en la que el pasado sea útil  y no coactivo (…) nos encontramos ante un mundo sin mapas de futuro , en el que lo único que sabemos  es que es en la experiencia de los jóvenes  donde se dibujan algunos de sus rasgos”.

 Hoy diríamos que no es sólo en los jóvenes en quienes esta esa experiencia, hoy está presente también en la vida de muchos niñas y niños. Nos tocará tomarnos de la mano de ellos para  explorar un mundo sin certezas, sin rutas definidas. Ellos y ellas nos ayudarán a construir el Nosotros que invoca  la profesora Ligia Galvis Ortiz en el libro que hoy tengo el honor de presentar ante ustedes.  

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