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Partido del Tomate: el movimiento que no logró ser Partido Político. Por Juan Camilo Caicedo

fotoPara diciembre del año pasado nuestro país se preparaba para las elecciones de Congreso, las cuales tenían como fecha límite la inscripción de candidaturas el 9 de diciembre ante la Registraduria. Dentro de los movimientos significativos de ciudadanos inscritos por medio de  recolección de firmas hubo un movimiento en particular que llamo la atención, pues su imagen y nombre eran bastante polémicos.

Los partidos y movimientos políticos ajustaban las listas para Cámara de Representantes y Senado de la República, las cuales tenían como expectativa de participación a personas como Antanas Mockus y Claudia López, entre otras personalidades. A mediados del mes de abril de 2013, se empezó a realizar una serie de golpes de opinión, para que los ciudadanos pudiesen participar de los mismos y lograran materializar su rechazo frente a actuaciones de políticos, adicionalmente los golpes de opinión sirvieron para que el movimiento se diera conocer en todo país. El Tomate estuvo influenciado por el movimiento político italiano “5 estrellas”, el cual fue fundado por Beppe Grillo, actor, humorista y político italiano. Este movimiento llego al parlamento italiano a través de listas con ciudadanos del común, que por primera vez incursionaban en política. Esta lista se escogió a través de redes sociales como Facebook. La idea del movimiento “5 estrellas”, fue demostrar que como los políticos de su país eran tan malos y corruptos, cualquier ciudadano del común podría tener un desempeño superior en el parlamento. Para las elecciones locales de 2012 y generales de 2013, fue el partido más votado de Italia.

Dentro de los objetivos del Tomate estuvo consolidarse como un movimiento político que representase el sentimiento de indignación de los ciudadanos, como cambiar la forma de hacer política en el país, para ello se invitó a los ciudadanos, para se tomaran la política, derrotaran a los dinosaurios y a los delfines, que hoy en día tienen invadida la política nacional. El símbolo del partido fue un tomate, el cual tuvo dos significados, el primero; con la palabra tomate se buscó que las personas se tomaran la política, la democracia y el país, el segundo, la imagen del tomate, la cual reflejaba el rechazo de la ciudadanía a los políticos lagartos y tradicionales, que por años habían estado sentados en el Congreso.

Las primeras apariciones de este movimiento se dieron por medio de tomatinas simbólicas a políticos, las cuales se desarrollaron en algunas ciudades del país, las dos tomatinas más representativas fueron contra una valla colocada por Pacho Santos en la ciudad de Medellín, tras las negociaciones del gobierno con las FARC, y la otra tomatina fue contra una valla con la cara del procurador Alejandro Ordoñez y Roy Barreras, tras el hundimiento del matrimonio igualitario. A partir de estas dos tomatinas este movimiento empezó a tomar fuerza a nivel nacional, gracias a las redes sociales, las acciones de este movimiento lograban reproducirse rápidamente, con tanto éxito que el Tomate realizó convocatorias a nivel nacional para con el fin de ampliar su presencia a nivel nacional y aumentar el número de simpatizantes. Una vez realizadas las respectivas convocatorias en cada ciudad, el Tomate logró tener simpatizantes y grupos activos de personas en más de 10 ciudades del país, siendo Bogotá, Medellín y Cali, las ciudades con mayor presencia de simpatizantes del Tomate. Estas convocatorias en su gran mayoría se realizaron a través de las redes sociales, siendo Facebook y Twitter herramientas fundamentales de convocatoria y difusión del Tomate.

Una vez estructurado el Partido del Tomate a nivel nacional, solo faltaba la recolección de firmas y el dinero de las pólizas de seriedad para tener senadores, ya que al tener senadores y pasar el umbral del 3%, se le otorgaría la personería jurídica. Ya que el Tomate era un movimiento significativo de ciudadanos, tenía unas condiciones especiales para poder participar en las elecciones de Congreso. Primer requisito recolección de firmas, el CNE pide 50.000 mil firmas como mínimo, el Tomate recogió 90.000 mil firmas, previendo que invalidaran algunas de estas firmas. Como segundo requisito el Tomate debía presentar una lista con candidatos aptos para la elección, que cumplieran ciertos requisitos. Al momento de inscribir el partido en la Registraduria, los tres representantes y creadores del mismo presentaron una lista provisional de candidatos al Senado, la cual sería modificada con el pasar del tiempo, una vez se consiguieran los candidatos con los requisitos pedidos por el CNE. Para lo anterior el Consejo Nacional Electoral modificó su normatividad, impidiendo que los movimientos significativos de ciudadanos pudiesen modificar las listas de candidatos, por medio del concepto 3424, impidiendo al Tomate la participación en las elecciones del 2014 al Congreso de la República. Como último requisito el Tomate debía pagar unas pólizas de seriedad, según lo establecido en la Resolución No.1895 de 2013, por 230 millones de pesos, dinero que no alcanzó a recaudar.

De este intento por conformar un partido político, podemos concluir que; primero se necesita mucho dinero para aspirar al Congreso, segundo el CNE modifica su normatividad si hay algún movimiento significativo de ciudadanos que pueda poner en jaque a los partidos tradicionales y tercero que el sistema político colombiano no tiene cabida para los jóvenes. Pueden revisar la edad de los actuales congresistas, sin el ánimo de ofender y se darán cuenta que si hay 5 congresistas jóvenes de 268 congresistas es mucho. La confianza de los colombianos en los jóvenes es poca, hay muchos jóvenes de diferentes corrientes y posturas ideológicas queriendo participar en política, y no lo han logrado, bien sea por la falta de oportunidades de los partidos políticos o por celos, envidia o peligro, que estos jóvenes pudiesen generar en los políticos tradicionales, al ver una nueva fuerza capaz de desplazarlos del escenario político.

Twitter: @JUANCAELBROKY

Por: Juan Camilo Caicedo M.

Nota: opiniones de nuestros columnistas invitados no pertenecen ni reflejan necesariamente la opinión de la Representante Angela Robledo.