Palabras de Angela Robledo en audiencia pública sobre derechos laborales de actores y actrices en Colombia

Palabras de Angela Robledo en audiencia pública sobre derechos laborales de actores y actrices en Colombia

Nos unimos a la voz de la Asociación Colombiana de Actores: ¡Somos actores, somos trabajadores, somos creadores!

Buen día a los y las televidentes, buen día a los y las asistentes, saludo especial a mis colegas que están jugados en esta apuesta que es fundamental para el país y para la paz, buen día a los delegados y delegadas del gobierno. Un saludo de admiración al sindicato de actores Asociación Colombiana de Actores ACA: organización que acá, en este país, está dando ejemplo de que la unión hace la fuerza.

ACA se fundó el 24 de Mayo de 2014, asistieron alrededor de 600 actores y actrices. Hoy bordean las mil personas como integrantes del sindicato. Ese día hubo consignas, discursos, proclamas y compromisos, dieron por ejemplo la cuota sindical y se comprometieron a pagarla mensualmente. Ese 24 de Mayo se creó una organización sindical que puede ser fundamental para la garantía de derechos de los actores y actrices y, también, para los artistas y los demás trabajadores del país. Ellos y ellas pueden ser una punta de lanza para mostrar que organizarse sin violencia y con vehemencia vale la pena.

El sueño ACÁ es que actores, actrices y espectadores se unan en una enorme acción colectiva para que no se vulneren sus derechos y se promueva una televisión, un teatro y una industria cinematográfica que fortalezca nuestra cultura, que alimente nuestras almas, que nos plantee reflexiones hondas y que nos haga tener experiencias estéticas que remuevan este país y nos saque del escepticismo.

La audiencia pública será una puesta en escena que girará alrededor del siguiente lema:

¡Soy actor, soy trabajador, soy creador!

El reto que tiene ACA con esta consigna es enorme. Si se desarrolla a cabalidad este sindicato hará historia en la cultura del país. Acá hay una apuesta pedagógica desde una acción política y hay un objetivo político que debe construirse pedagógicamente.

Somos actores:

Dice el maestro Bertolt Brecht, aquel gigante del teatro que revolucionó la manera de pararse en la escena y de interactuar con el espectador:

“Tú, como actor

debes ante todo dominar

el arte de la observación.

A ti te observarán

para saber si has observado bien.”

Bertolt Brecht

Hay que provocar al público y provocar en el público reacciones y reflexiones. La única manera para lograr una alquimia de las emociones es comprendiendo el personaje, habitándolo, sintiendo como él siente, hablando como él habla, interiorizándolo y, ante todo, observándolo y observando sus emociones, su mente y su entorno. Esto, señoras y señores, no es nada fácil; leer un libreto lo podemos hacer la mayoría de la población; actuar y encarnar a Hamlet o a Ofelia muy pocas personas lo pueden hacer.

“Re crear” un personaje es una tarea artística, es un acto que merece reconocimiento, es una tarea que debe estar acompañada de unos derechos que permitan desarrollar el trabajo dignamente.

La profesionalización es fundamental, el reconocimiento de la experiencia en las tablas, el trabajo construido por años y estudiado durante horas enteras, debe tenerse en cuenta. El objetivo fundamental es que el actor o actriz se conviertan en trabajadores de la cultura. En este sentido podría ser un sindicato que se vuelva un movimiento de cambio cultural al interior de la televisión y del país. Algo similar a lo que sucedió en el sindicato de los maestros FECODE y su movimiento pedagógico.

Pero el gran obstáculo puede ser la industria televisiva y cultural. El actor y el televidente están en el último plano, aunque paradójicamente estos dos agentes tengan todo el poder sobre la industria. Estamos enfrentando el siguiente monstruo: El mercado de la televisión abierta nacional funciona como un oligopolio entre dos canales que cubren el 95% de los hogares del país (Bonilla & González, 2004) y 83% de cobertura en el territorio nacional (CINTEL, 2008).

De acuerdo con la demanda que mide IBOPE por medio del indicador del rating y el informe sectorial del Centro de Información de las Telecomunicaciones- CINTEL (2008), más del 90% del mercado televisivo está concentrado en dos canales.

Estamos ante un negocio billonario que manejan dos empresas y en el que tienen una demanda fija de más del 90% de la población de Colombia. La calidad es lo que menos importa, la cultura mucho menos. Importan exclusivamente los rendimientos que se generan al vender pauta publicitaria. La cifra es alarmante: según la ANTV, el 91% de los ingresos de la televisión abierta fueron a dar a los dos grandes canales, es decir, 1 billón de pesos recibieron estos dos canales en el año 2013, mientras los actores y actrices se quedaban sin garantías laborales, sin seguridad social, muriendo muchos sin pensión y en condiciones infames. Hay que ampliar la oferta televisiva, la necesidad del tercer canal es indiscutible.

ACA tiene, por un lado, la enorme oportunidad de luchar por la garantía de los derechos laborales de los actores y el reconocimiento de una vida profesional digna. Por otro lado, se abre ACÁ la posibilidad de asumirse como trabajadores de la cultura, como actores de la televisión y de esta Colombia que esta viviendo un momento histórico. ACA puede jugar un papel fundamental en la construcción de la paz y en la formación de creaciones estéticas o artísticas, que contribuyan a cambiar la mirada sobre este país y sobre los conflictos de Colombia. Pueden estos trabajadores de la cultura, de la mano de la ciudadanía y de nosotros, hacer que la televisión se vuelva un hecho político y pedagógico que fortaleza la cultura.

Somos trabajadores

Los actores, como muchos artistas de este país, viven sin estabilidad laboral, con contratos leoninos, sin garantía de una pensión y en condiciones laborales injustas: horarios ilegales, en locaciones riesgosas, con cambio de reglas en los contratos a medida que se desarrolla un programa televisivo. El investigador Omar Rincón denuncia claramente que: “Las condiciones laborales de los actores son lamentables: jornadas de trabajo de 14 y 16 horas, planes de trabajo diarios que hacen imposible la apuesta por la calidad, desconocimiento absoluto de sus derechos de autor y más, mucho más.

Las producciones se venden a decenas de países, se repiten una y otra vez y a los actores no se les paga un peso de lo que merecen por regalías y repeticiones. La mayoría no han cotizado al sistema de seguridad social. Todo en contra de las normas internacionales.” Hay que recordar que hay más de 4.000 actores y actrices desempleados hoy en día.

Hay dos casos que pueden servir de modelos y que han sido ejemplo de la vulneración de los derechos laborales de los actores: La sala de casación laboral de la Corte Suprema de Justicia falló a favor de la demanda del “Topolino” Zuloaga y el  Juzgado Treinta Laboral del Circuito de Bogotá en julio de este año falló a favor del actor Agmeth Escaf.

En ambos casos hubo terminación de contratos de manera injusta, ausencia de pagos de cesantías, de vacaciones, horarios de trabajo irregulares y condiciones de abuso, discriminación e irregularidades laborales

En estas dos demandas, ¿quién está detrás de estos poderes televisivos? El grupo Santo Domingo.

Frente a estas irregularidades e ilegalidades la ONU afirma, apoyada en la “Convención de Berna” y la “Convención de Roma”, suscrita por Colombia en 1982, que todo artista tiene derecho a gozar efectivamente de la seguridad y los seguros sociales  y que el vigor del arte y la evolución de una sociedad depende de que los artistas vivan en condiciones de equidad y bienestar.

Estos mandatos de la ONU no se han cumplido. Vulneraciones de estos derechos son generalizadas en Colombia. Por eso ACA se está pronunciando y movilizando pacíficamente.

Somos creadores

Sólo mediante el arte podemos salir de nosotros mismos,

 saber lo que ve otro de ese universo que no es el mismo que el nuestro,

y cuyos paisajes nos serían tan desconocidos como los que pueda haber en la luna

Proust. El tiempo recobrado.

 

Los actores y actrices también son creadores. Recuperar la dignidad de ellos, por medio de un sindicato, es luchar por garantizar una vida creativa donde se recupere la dignidad del arte. Se trata acá de recuperar el carácter subversivo y revolucionario del lenguaje artístico: aquel elemento transformador que permite modificar los significados, los símbolos y las actitudes de una cultura, aquella experiencia que permite construir nuevos sentidos, nuevas sensibilidades y nuevas maneras de abordar y de relacionarse con el otro. En resumen: el arte y el acto creativo desde una perspectiva estética te cambia la mirada, fortalece una conciencia crítica y convoca a transformaciones en las formas de relacionarse con el otro. Una organización basada en estos principios puede ser revolucionaria.

Los actores y actrices, en este sindicato, tienen la posibilidad real de convertirse en trabajadores de la cultura. Se trata acá de una apuesta similar a la que tuvo el movimiento pedagógico hace 20 años, que buscaron dignificar su profesión convirtiéndose en maestros de la cultura, en agentes transformadores de lenguajes, de actitudes, de pedagogías. Asumieron en Fecode una misión de intensificar la pedagogía generalizada: maestros aprendiendo de otros maestros. Acá sería: actores aprendiendo de otros actores. Actores construyendo y creando  una obra de arte colectivamente. El movimiento pedagógico era, como pueden ser los miembros de ACA, conscientes de su tarea transformadora. Los propósitos pueden ser similares a los de los maestros: fortalecer la democracia, contribuir a construir la paz y formarse con los otros en ciudadanía. ACA, vuelvo a decirlo, nos invita a construir un sueño.

Termino con una idea de Martin Heidegger que es evocadora para esta audiencia: Lo único que detiene la mirada es el arte, en los otros ámbitos cotidianos la mirada está sumida en la utilidad. Invito a nuestros actores y actrices a que nos hagan detener nuestra mirada en medio de esta sociedad excluyente, inequitativa y violenta. Invito a que nos ayuden a construir, con sus creaciones, nuevas narrativas de paz y democracia.

¡Me comprometo desde estos micrófonos a trabajar y promover el estatuto del actor para garantizar los derechos laborales del actor y la actriz en Colombia!

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