¡Mujeres, no están solas!

Ante la mirada incrédula de un patriarcado solapado que ha abusado impunemente de las mujeres y que ha acudido a su poder para violentarlas, escuchamos las múltiples voces que se levantan alrededor del mundo para gritar: “Yo también”. Las denuncias vienen de Europa, Estados Unidos, América Latina y han suscitado por semanas enteras cientos de comentarios y debates entre feministas, académicos, columnistas, expertas en perspectiva de género. Por primera vez se escucha un clamor global de las mujeres: ¡Basta Ya a la violencia! Así, quisimos con Antanas Mockus, Iván Cepeda, Alirio Uribe y yo, acompañados por un grupo de organizaciones sociales y líderes, unirnos a esta polifonía de voces para decirles a nuestras mujeres que no están solas y que seguiremos alzando la voz y denunciando los múltiples atropellos a que nos han sometido históricamente, para parar esta epidemia de violencias contra las mujeres. Hoy más de 1.700 personas han firmado esta carta que venimos circulando a través de la plataforma change y las redes sociales y que hoy quiero compartirles: 

Carta abierta
A Claudia Morales, a todas las víctimas de violencia sexual y a la sociedad
Quienes suscribimos esta carta queremos expresar nuestro profundo sentimiento de solidaridad con Claudia Morales y con todas las víctimas de violencia sexual en Colombia. Sin duda, este execrable delito ha afectado la vida de miles de mujeres, niñas y niños en el país, con consecuencias que incluyen la estigmatización que tienen que ser rechazadas y enfrentadas en el presente y hacia el futuro como condición básica del respeto por los derechos humanos en nuestra sociedad. 

Frente a las afirmaciones de columnas de opinión en las que se revelan casos que han comprometido a Claudia, así como a otras periodistas y figuras públicas, consideramos fundamental expresar que, independientemente de las respetables decisiones personales, estas mujeres y ninguna otra que hayan sufrido algún tipo de violencia deben sentirse solas. Les acompañamos con el compromiso de exigir garantías efectivas para que no exista más impunidad frente a casos de este tipo.

El país debe entender que esta clase de hechos evidencian relaciones de poder que de manera abusiva y repudiable buscan someter, dominar, intimidar y cuya gravedad no puede quedar circunscrita al ámbito privado, mucho menos cuando los testimonios señalan a personajes públicos con posiciones de autoridad. 

Corren tiempos de verdad. Tiempos en los que deben fortalecerse los mecanismos institucionales y de política pública, para que ninguna mujer tenga miedo de denunciar casos de violencia sexual. Tiempos en los que la sociedad debe asumir su corresponsabilidad rodeando a las mujeres, así como demandar el justo derecho a saber quiénes han utilizado su posición o sus cargos públicos para asegurarse de la impunidad de actos inaceptables contra personas que se encuentran en posición de subordinación. No hacerlo sería tanto como aceptar que el poder de cualquier jefatura implica también la facultad de acosar, de violar o de amenazar. 

Por supuesto, esperamos que las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación produzcan resultados efectivos y con celeridad sin que se afecte en ningún caso la protección de las víctimas. La denuncia directa y la exigencia de respeto por el silencio, como lo hace Claudia Morales y muchas otras víctimas, demuestra la valentía de las mujeres que está cambiando la historia de Colombia en la que hasta ahora han abundado las justificaciones para el machismo y las violencias. 

No están solas. Cuentan con nuestra solidaridad y nuestra total disposición para exigir el fortalecimiento de una institucionalidad que las proteja e imparta justicia pronta y eficaz.

La nueva batalla será contra el patriarcado en el mundo. 

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