¡Más cultura ciudadana!

¡Más cultura ciudadana!

El pasado 2 y 3 de octubre, la Corporación Visionarios por Colombia, fundada por Antanas Mockus en 2004, convocó a intelectuales, servidores públicos y políticos a la Conferencia Internacional: Cultura y construcción de paz, con el objetivo de presentar los retos que tiene la cultura ciudadana de cara al proceso de paz en Colombia.

Antanas con su estilo singular, en el cual combina anécdotas personales con investigaciones, textos literarios, poesía y una que otra lágrima que se le escapa irremediablemente, presentó los avances de las investigaciones del llamado «Indicador de cultura ciudadana», resultado de evaluaciones realizadas en 59 ciudades del país y otras 9 internacionales, entre las cuales están Montevideo y Estocolmo. El indicador mide la capacidad de hacer y mantener acuerdos; prácticas de mutua regulación; cumplimiento de normas sociales; probidad pública, y seguridad constitucional que reúne tres variables: baja victimización y delitos, percepción positiva de la seguridad y rechazo a la justicia por mano propia.

En su conferencia nos recordó cómo los mimos fueron la expresión lúdica de la policía en Bogotá para alertarnos sobre el valor de la vida al cruzar una calle. El impacto que lograron en la disminución de accidentes en las vías de la ciudad es inédito: de 1995 a 1998 la tasa de muertes por accidentes de tránsito bajó en un 38%. Nunca la ciudad ha tenido un descenso tan grande en este tipo de muertes.

Hizo referencia también al ahorro del agua en épocas de racionamiento, logramos, por las buenas, confiando en la ciudadanía y haciendo pedagogía, que las personas se bañaran en pareja con el fin de que se gastara menos agua y hacer el baño más placentero; vinculamos a los niños en la tarea de recordar a sus padres el cuidado del agua. Hoy Bogotá es una de las ciudades donde se desperdicia menos agua, según datos del Acueducto.

Asumiendo la política y el gobierno como una acción pedagógica constante, logramos con un trabajo coordinado con gobernantes locales y policía, que las personas de la ciudad mediante la armonización de leyes, principios morales y reglas sociales, respetarán más la vida. La ciudad pasó de tener una de las tasas más altas de homicidios (80 homicidios por cien habitantes en el año 1993) de Colombia y América Latina, a ser la segunda ciudad más segura de Colombia y estar por debajo del promedio de violencia de América Latina (22 homicidios por cien mil habitantes en el año 2003). El respeto a la vida aumentó casi cuatro veces en sus dos alcaldías.

Nos recordó también cómo el machismo se alimenta del reconocimiento que «los machos machotes» se refuerzan constantemente entre sí y que mientras los chistes machistas sean contados y celebrados una y otra vez, se seguirán creando condiciones para que continúe la violencia contra las mujeres.

Al escucharlo, recordé, volvieron a pasar por mi corazón, experiencias como La Noche de las Mujeres, la Chiva Tributaria, el Aporte voluntario del 110%, Desarmarnos con amor que buscaba y logró disminuir la violencia en las familias, y tantas tareas que transformaron desde las interacciones cotidianas a una ciudad que fue reconocida por sus resultados en disminución de la violencia, recaudo de impuestos, ampliación de cobertura en salud, educación y en formulaciones de políticas públicas participativas para niñez, jóvenes, mujeres, vejez y familias.

Frente a la paz, Antanas señaló cómo uno de los mayores retos para nuestro país será pasar del odio, el sentimiento que nos lleva a querer aniquilar al otro, a la indignación y la rabia, sentimientos que de alguna manera nos ponen en la perspectiva de que el otro puede cambiar, «tiene remedio». En ese contexto nos invitó a «sentir y actuar como si los guerrilleros fueran nuestros». Enorme reto pedagógico para cada uno de nosotros.

Cultura ciudadana que se caracteriza por aumentar el bienestar de la ciudadanía a través del cambio de conductas colectivas, al armonizar ley, moral y cultura, se ha convertido en muchas ciudades del mundo en antídoto para las violencias cotidianas.

Demostrar que podemos actuar por las buenas, que la unión hace la fuerza, que la vida es sagrada, que los recursos públicos son para todos, que podemos construir sobre lo ya construido, será tan importante en la cotidianidad de las ciudades, como el que termine esta guerra degradada y cruel.

COLUMNA PARA EL PERIÓDICO LA PATRIA. 

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