¡Los temibles ESMAD!

Parecen escapados de una película de ciencia ficción sobre la guerra. Sus poderosos cascos, escudos y trajes negros los protegen de pies a cabeza, de todo mal. Van armados con bastones eléctricos, balines de goma y pistolas tazer, bombas de gas pimienta. Parecen la feroz reencarnación de los cruentos caballeros de la Edad Media.

Al verlos apostados a lo largo de las carreteras colombianas atacando a la Minga indígena en el Cauca, a los miles de estudiantes que marchan en defensa de la universidad pública, enfrentando la revolución de las batas blancas, el paro campesino o el reciente paro camionero pregunto ¿cuáles son las garantías que existen en Colombia para la movilización social, un derecho que se encuentra consagrado en nuestra Constitución del 91?

Los ESMAD, Escuadrones Móviles Anti-Disturbio fueron creados mediante Directiva Transitoria # 0205 del 24 de febrero de 1999 en el gobierno de Andrés Pastrana, en la cual se facultó a la Dirección General de la Policía a organizar y estructurar estos grupos de seguridad. Posteriormente, mediante resolución # 01363 del 14 de abril del mismo año, el Director General de la Policía formalizó la actividad del escuadrón móvil antidisturbios. Su marco normativo lo integran los tratados internacionales, la Constitución Política y la ley.

Entre las normativas más significativas para regular el empleo de la fuerza y el uso de armas de fuego por parte de estos integrantes de la Policía Nacional están: El Pacto de derechos civiles y políticos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención de Viena y el Código de conducta expedido por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1979, mediante resolución 34/169 para los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

En particular, en esta resolución se establecieron marcos de acción, con el fin de guiar las actuaciones de las autoridades en el ejercicio de su profesión, en especial llaman la atención los siguientes: «Artículo primero, en el desempeño de sus tareas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y defenderán los derechos humanos de todas las personas; artículo tercero, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la fuerza solo cuando sea estrictamente necesario y en la medida que lo requiera el desempeño de sus tareas; artículo quinto, ningún funcionario encargado de hacer cumplir la ley podrá infligir, instigar o tolerar ningún acto de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni invocar la orden de un superior o circunstancias especiales, como estado de guerra o amenaza de guerra, amenaza a la seguridad nacional, inestabilidad política interna, o cualquier otra emergencia pública, como justificación de la tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes y por último el artículo octavo, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán la ley y el presente Código. También harán cuanto esté a su alcance por impedir toda violación de ellos y por oponerse rigurosamente a tal violación».

Sin embargo muchas de las actuaciones del ESMAD desde su creación hasta la fecha han violado estos principios y la normatividad nacional e internacional que cobija sus acciones. Sus primeras víctimas han sido estudiantes universitarios como Carlos Giovanni Blanco, quien murió el 1 de noviembre del 2001, y Nicolás Neira, quien acompañaba a su padre en la manifestación del día del trabajo: «A Nicolás Neira, lo cogieron a garrote en la cabeza y lo descerebraron», Yuri Neira padre de la víctima. Murió el 01 de mayo de 2005. La Procuraduría General de la Nación sancionó a algunos responsables, pero el procurador Ordóñez levantó la medida.

Las más recientes violaciones se han producido al enfrentar la movilización del Catatumbo y paro agrario. Según informes de Prensa Rural y algunos medios de comunicación el paro agrario dejó un saldo de 800 heridos -brazos y piernas mutiladas, contusiones y heridas de gravedad- y 9 muertos. En el Catatumbo se dice que algunos integrantes del ESMAD, actuaron como francotiradores -heridas en un mismo pie y brazo y cuatro campesinos muertos-.

Como lo decía recientemente en su columna Alfredo Molano parecería que en Colombia vamos a terminar el conflicto armado entre guerrilla y ejército, para continuar enfrentando el conflicto social con los temibles ESMAD.

COLUMNA PARA EL PERIÓDICO LA PATRIA

 

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