Las Comisiones de Paz del Congreso y su tarea pedagógica

Las comisiones de paz del Congreso de la República, tanto la de la Cámara de Representantes como la de Senado, han jugado un importante papel en este proceso de paz que va por buen camino. Estas comisiones fueron configuradas en noviembre de 2010 por el Congreso y buscan contribuir a la consecución de la paz en Colombia, para dar cumplimiento al artículo 22 de la Constitución donde se establece la paz como derecho y deber para todas y todos los colombianos.

Las comisiones hemos hecho pedagogía de la paz: hemos apoyado sin titubeos el proceso, hemos reconocido y hecho públicas la polifonía de voces de nuestra Colombia profunda que clama la paz. En otras palabras, las comisiones han nutrido este proceso de experiencias, creencias, emociones, propuestas que fueron surgiendo en las nueve mesas regionales que realizamos en el año 2012.

Un reconocimiento importante de esta tarea, lo recibimos a través del comunicado conjunto redactado por la delegación del gobierno nacional y la de las Farc-ep en La Habana el 29 de noviembre de 2012: «La Mesa acordó recibir las conclusiones de los foros organizados por las comisiones de paz del Congreso de la República, que contaron con el apoyo de la Organización de Naciones Unidas Colombia, a través de las delegaciones diplomáticas en Colombia, de los garantes del proceso: Cuba y Noruega.» Las propuestas de las «Mesas de Trabajo para Poner Fin al Conflicto» no solo llegaron a La Habana sino que han sido tenidas en cuenta en el documento conjunto que se redacta por estos días en La Habana.

Como lo planteé en Razón Pública: Las mesas de trabajo regional para contribuir a poner fin al conflicto han encarnado la idea de asumir la acción política como una actividad pedagógica, donde se promueve lo mejor de cada uno y en donde todos trabajan juntos, alrededor de una mesa, para «hacer mejor la vida de todos» y todas. (bit.ly/SFXxq8).

En esta experiencia pedagógica hubo tres asuntos que fueron recurrentes: 1) Las partes no se deben parar de la mesa sin antes haber firmado el acuerdo, 2) las voces ciudadanas, las nuevas voces ciudadanas y las voces excluidas deben ser parte activa de este proceso de paz 3) no da espera una reforma agraria integral que transforme la tenencia y los usos de la tierra, en un marco de equidad y sostenibilidad ambiental.

En este trabajo logramos construir confianza y respeto a los acuerdos pactados. Esto permitió un trabajo fluido. Sin embargo, dicha confianza y reglas se rompieron. El presidente del Senado Roy Barreras decidió unilateralmente convocar a una comisión de elegidos y elegidas para viajar a La Habana: el criterio de elección no fue claro. La regla que pactamos era irrefutable: las actividades de los integrantes de comisiones de paz, en La Habana, serían conocidas entre nosotros.

Dicha comisión viajó el 3 y 4 de marzo de 2013 a Cuba a reunirse con la delegación de las Farc-ep para cumplir tres objetivos, según he visto en medios: alertar sobre los tiempos del Congreso para que la firma del acuerdo empate con los ritmos legislativos, discutir sobre la condición de las víctimas e intercambiar opiniones sobre la participación política.

Los tres objetivos son bienvenidos, si los resultados contribuyen a construir esta paz tan añorada. La incomodidad que me surge es la forma como se tramitó dicha reunión, a las espaldas de las comisiones de paz, irrespetando las reglas que habíamos acordado y con un criterio de selección ambiguo. Esta forma de manejar el viaje afectó una idea que habría podido tener un impacto político importante en la ciudadanía. El vuelo a La Habana ha sido, por decir lo menos, poco afortunado: muchos medios deslegitimaron el viaje. La ciudadanía aún no comprende bien qué pasó.

Las comisiones de paz tenemos ante nosotros otra oportunidad pedagógica: la confianza es difícil de construir y fácil de destruir, pero tenemos el deber de reconstruirla, a partir de discusiones francas, respetuosas, en donde no se niegue el conflicto y se replanteen reglas que debemos respetar. Las comisiones de paz del Congreso, podemos dar ejemplo de acciones de paz y para la paz, en este proceso.

COLUMNA PARA EL PERIÓDICO LA PATRIA

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