¿La niñez, ciudadanía universal?

¿La niñez, ciudadanía universal?

Hace 25 años todos los países del mundo, a excepción de Estados Unidos y Somalia, suscribieron la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Después de 10 años de consultas, deliberaciones, reflexiones se elaboró una propuesta que fue discutida en la Asamblea General de los derechos del niño, celebrada en Polonia y finalmente suscrita en el año de 1989, en el décimo aniversario de año internacional del niño. La propuesta de la Convención buscó transformar la mirada sobre los niños y niñas de menores a ciudadanos en formación, sujetos de derechos, los cuales deben ser garantizados en el marco de las acciones conjuntas entre estados, familias y sociedades.

En la Convención se define al niño para efectos de su aplicación como «todo ser humano menor de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad». Con esta definición quedan comprendidos no solo los niños y niñas desde el nacimiento, sino también desde la concepción, respetando por supuesto las distintas disposiciones que los países tenían en ese momento sobre la concepción y el aborto.

Con este pacto universal la humanidad no solo adoptaba un instrumento jurídico, social y cultural para garantizar los derechos humanos de la niñez, sino también para establecer los dispositivos pertinentes para su protección, frente a las violaciones de sus derechos. Con esta carta de navegación, la humanidad asumió la niñez y la adolescencia como su valor supremo y se comprometió con su presente y su futuro. La Convención establece que los derechos de la niñez prevalecen sobre los derechos de los demás y establece que al ser considerados sujetos de derechos, son ciudadanos en formación, cuyos ámbitos privilegiados en este proceso de formación ciudadana para infantes y adolescentes serán la familia, la escuela y los territorios más cercanos. En ella se invita a los países a desarrollar políticas públicas, más allá de lo gubernamental, de tal manera que se hagan efectivas las prácticas de corresponsabilidad entre Estado, familia y sociedad. Incorpora la perspectiva de género al buscar que en la condición de titularidad de derechos no se presenten sesgos, ni discriminaciones entre niños y niñas en los órdenes familiares, sociales, políticos y económicos.

La Convención se convierte en un nuevo paradigma para interpretar y la realidad de la niñez, en cuyo fundamento coexisten diversas concepciones: etapa fundamental de la vida, ciclo preparatorio para el desarrollo, etapa para potenciar capacidades y competencias, ciclo vital para sentar las bases de la autonomía y la ciudadanía. Las evaluaciones periódicas sobre el cumplimiento de lo establecido por la Convención muestran avances con enormes disparidades entre los países. Hoy solo basta ver imágenes de la televisión para ratificar que existen lugares en el mundo donde no hay condiciones para que los niños y las niñas puedan vivir su niñez. Los más recientes hechos tienen que ver con lo que ocurre en los Estados Unidos con el arribo masivo de cientos de niños de Centroamérica quienes logran superar las fronteras de cristal, como las llamaba el escritor mexicano Carlos Fuentes, para llegar a un país que sigue siendo para muchos la promesa del futuro.

Algunos dicen que los niños llegan allí para buscar a sus padres quienes salieron del Salvador, Honduras, México, Guatemala. Otros que son una nueva estrategia de los llamados coyotes, los cuales los convierten en una mercancía más. Otros opinan que son una nueva oleada esta vez de niños, que llega a Estados Unidos para escapar de la violencia y la pobreza. Nos cuentan que los mantienen hacinados en lugares de encierro, cual delincuentes. Su presidente Obama pide más recursos al Congreso de su país, no para garantizar sus derechos, sino para devolverlos a su lugar de origen lo más pronto posible.

Y me pregunto ¿en un mundo globalizado como este, no será que ha llegado el momento de romper las fronteras entre los países para el tránsito de personas, como ocurre hoy paradójicamente con las mercancías, y buscar una ciudadanía universal? ¿Si la humanidad los declaró su presente y su futuro, no será que esa ciudadanía universal debería comenzar con las niñas y los niños?

COLUMNA PARA EL PERIÓDICO LA PATRIA

http://www.lapatria.com/columnas/40/la-ninez-ciudadania-universal

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