La constante de los indígenas en Colombia: víctimas de una guerra que no es de ellos y que los extermina

Palabras de instalación del Foro «Niñez indígena: entre la exclusión y el exterminio», realizado el 24 de noviembre de 2011 en el Congreso de la República. 

Presento un cordial saludo a todos los asistentes y televidentes que a través de la transmisión en directo del Canal del Congreso hace posible que podamos llegar a todo el país, desde aquí les presento un saludo muy especial a todas las comunidades indígenas que nos están siguiendo.

 

A los líderes indígenas e indígenas de todas las comunidades y etnias que hoy representan ante el Congreso de la República a todas y cada una de las comunidades que existen en el país, 

a la Organización  Nacional de Indígenas de Colombia, ONIC, 

a la Universidad Externado de Colombia, 

Destaco la presencia del Gobernador electo del Departamento de Amazonas, Carlos Arturo Rodríguez, compañero del partido verde,  

Especialmente quiero saludar y agradecer todo el apoyo para la realización de este Foro de la Fundación Caminos de Identidad, FUCAI, en especial a Ruth Consuelo Chaparro y a Vilma Gómez y Fernando Sabogal de DNI.

Empiezo leyendo unos apartes de la “Brevísima relación de la destruición de las Indias, colegida por el obispo don fray Bartolomé de Las Casas o Casaus, de la orden de Santo Domingo, año 1552”. Cualquier parecido con nuestra realidad no es coincidencia. Así lo confirma la última publicación de la Revista Semana.

PRÓLOGO

Del obispo fray Bartolomé de las Casas o Casaus para el muy alto y muy poderoso señor el príncipe de las Españas, don Felipe, nuestro señor

Y puesto que el arzobispo de Toledo, maestro de Vuestra Alteza, siendo obispo de Cartagena me las pidió e presentó a Vuestra Alteza, pero por los largos caminos de mar y de tierra que Vuestra Alteza ha emprendido, y ocupaciones frecuentes reales que ha tenido, puede haber sido que, o Vuestra Alteza no las leyó o que ya olvidadas las tiene, y el ansia temeraria e irracional de los que tienen por nada indebidamente derramar tan inmensa copia de humana sangre e despoblar de sus naturales moradores y poseedores, matando mil cuentos5 de gentes, aquellas tierras grandísimas, e robar incomparables tesoros, crece cada hora importunando por diversas vías e varios fingidos colores, que se les concedan o permitan las dichas conquistas (las cuales no se les podrían conceder sin violación de la ley natural e divina, y, por consiguiente, gravísimos pecados mortales, dignos de terribles y eternos suplicios), tuve por conveniente servir a Vuestra Alteza con este sumario brevísimo, de muy difusa historia, que de los estragos e perdiciones acaecidas se podría y debería componer.

Revista Semana. Toque de Queda Escolar. 19 de Noviembre

La dramática historia de cómo los niños del norte del Cauca están viviendo en medio de una ruleta rusa: aun dentro de las escuelas, reciben impactos de balas o esquirlas de cilindros bomba. En suspenso están 20.000 estudiantes.

BREVÍSIMA RELACIÓN DE LA DESTRUICIÓN DE LAS INDIAS 

Los cristianos con sus caballos y espadas e lanzas comienzan a hacer matanzas e crueldades extrañas en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños y viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaban e hacían pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos

A todos los otros alancearon e metieron a espada con infinita gente, e a la señora Anacaona, por hacerle honra, ahorcaron. Y acaescía algunos cristianos, o por piedad o por codicia, tomar algunos niños para ampararlos no los matasen, e poníanlos a las ancas de los caballos: venía otro español por detrás e pasábalo con su lanza. Otrosí, estaba el niño en el suelo, le cortaban las piernas con el espada. 

Revista Semana. Toque de Queda Escolar. 19 de Noviembre

Maryi Vanessa Coicue soñaba con ser enfermera, pero una esquirla de tatuco (cilindro bomba) le atravesó el corazón. Ella estaba parada en la puerta de su casa cuando una lluvia de metralla perforó su cuerpo de 11 años. No tuvo tiempo de llorar ni de gritar y mucho menos de correr. Fue una muerte rápida y silenciosa. Mientras Maryi se desvanecía, seis de sus primos, entre los 7 y 11 años de edad, gritaban de dolor. El mismo tatuco los alcanzó y convirtió la humilde vivienda en morada del terror.

DE LA PROVINCIA DE NICARAGUA 

Por manera que tenían los españoles dentro de sus mesmas casas todos los indios señores viejos, mujeres e niños, e a todos hacen que les sirvan noches y días, sin holganza; hasta los niños, cuan presto pueden tenerse en los pies, los ocupaban en lo que cada uno puede hacer e más de lo que puede, y así los han consumido y consumen hoy los pocos que han restado, no teniendo ni dejándoles tener casa ni cosa propia; en lo cual aun exceden a las injusticias en este género que en la Española se hacían.

Revista Semana. Toque de Queda Escolar. 19 de Noviembre

Eran las tres de la tarde del viernes 16 de septiembre. La tragedia enlutó a una familia indígena que vive en el resguardo Huellas, zona rural de Caloto, norte del Cauca. Desde el día anterior, el Ejército estaba trenzado en combates con el sexto frente de las Farc. Buena parte de la comunidad ya estaba atrincherada en la sede del colegio El Credo, pero los Coicue apenas se alistaban para refugiarse. «Un tatuco que se estrelló contra un árbol explotó cerca a la casa, se llevó a mi niña y casi mata al resto de la familia», dijo a SEMANA Abel Coicue, padre de Maryi.

Pero ella no es la única niña muerta en esta guerra, que tiene sitiados 19 resguardos indígenas en ocho municipios del nororiente caucano. De enero de 2010 a la fecha, los niños de esta comunidad escolar, en la que se mezclan indígenas, campesinos y afrodescendientes, están atrapados en una ruleta rusa. Han muerto 11 por cuenta del conflicto; otros 37 están heridos y 11 más fueron reclutados forzadamente por la guerrilla, según informes que maneja la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin).

DE LA PROVINCIA E REINO DE GUATIMALA 

Y a pueblo muy grande e poderoso vinieron (que estaban descuidados más que otros e seguros con su inocencia) y entraron los españoles y en obra de dos horas casi lo asolaron, metiendo a espada los niños e mujeres e viejos con cuantos matar pudieron que huyendo no se escaparon.

Una o dos veces cayeron caballos en ellos no más, porque los españoles se supieron dellos guardar, pero para vengarse hicieron ley los españoles que todos cuantos indios de todo género y edad tomasen a vida, echasen dentro en los hoyos. Y así las mujeres preñadas e paridas e niños y viejos e cuantos podían tomar echaban en los hoyos hasta que los henchían, traspasados por las estacas, que era una gran lástima ver, especialmente las mujeres con sus niños. 

Revista Semana. Toque de Queda Escolar. 19 de Noviembre

En el rosario de denuncias hay de todo. Desde bombas que estallan cerca a las escuelas hasta alumnos que son reclutados o impactados por proyectiles mientras reciben clases. Casi la mayoría de las 233 sedes escolares de la región tienen cicatrices de esa guerra. Vidrios rotos, puertas y paredes perforadas por las balas, techos desarmados por tatucos y cientos de avisos o carteles que exigen no usar ese territorio como campo de batalla.

El pasado 12 de octubre, 3.000 menores de la comunidad paez-nasa participaron en una marcha de protesta en la vía Panamericana que une a Popayán con Cali. Entre otras cosas, exigían a las Farc y al Ejército que los excluyeran del conflicto.

 DEL NUEVO REINO DE GRANADA 

Otra vez, este mesmo tirano fué a cierto pueblo que se llamaba Cota y tomó muchos indios e hizo despedazar a los perros quince o veinte señores e principales, y cortó mucha cantidad de manos de mujeres y hombres, y las ató en unas cuerdas, las puso colgadas de un palo a la luenga, porque viesen los otros indios lo que había hecho a aquéllos, en que habría setenta pares de manos; y cortó muchas narices a mujeres y a niños.

Revista Semana. Toque de Queda Escolar. 19 de Noviembre

Por ejemplo, en sedes escolares del resguardo Cerro Tijeras, localizado en el municipio de Suárez, centenares de estudiantes llevan dos semanas sin recibir clases «por temor a las minas y a las balas perdidas», dijo el gobernador indígena Enrique Cuetio.

Ese temor no es gratuito. Hace apenas dos meses y a tan solo cien metros de la sede escolar El Damián, perteneciente al resguardo Tacueyó, en Toribío, la guerrilla activó dos artefactos explosivos que iban dirigidos a una patrulla del Ejército. Las bombas estallaron pese a que a esa hora no había soldados en el sector, pero sí los 120 estudiantes que salían de la escuela hacia sus casas. El saldo fue de 20 niños heridos por la onda explosiva, ninguno de gravedad, pero todos debieron recibir atención psicológica.

La guerra está tan incrustada en el paisaje cultural de los niños de esa región que mientras un menor de otra zona del país se preocupa por jugar, leer poemas y cuentos sobre princesas, en el norte de Cauca los niños aprenden normas para moverse en campos minados leen cartillas con relatos sobre protección en zonas en conflicto y cómo prevenir el riesgo.

Desde la llegada del primer barco español a territorio americano, los indígenas han sido exterminados, excluidos, explotados y ultrajados. Desde ese momento, pasando por la conquista, la colonia, la patria boba, la independencia, la creación de estados americanos, las transformaciones del siglo XX y XXI la vida y dignidad de los indígenas no ha sido sagrada. Las indígenas, los indígenas y, sobre todo, las niñas y niños indígenas siguen incrustados en una guerra ajena a ellos ya hace medio milenio.

Desde el momento de la Conquista los indígenas de nuestras tierras fueron arrasados, sus cultivos, sus creencias, su cultura; se apropiaron y explotaron su fuerza de trabajo, sus riquezas, sus tierras. Desde entonces la caída de su población fue sistemática y las comunidades indígenas, especialmente en la región andina, sufrieron el exterminio de la guerra, el trabajo forzoso y las nuevas enfermedades traídas por los conquistadores, como ampliamente lo ha evidenciado la nueva historia nacional.

Entremos ahora sí en materia:

¿Por qué titulamos este Foro: “La niñez indígena: entre la exclusión y el exterminio”?:

La lucha por la vida de los indígenas hoy revive especialmente en la crítica situación y la violación de los derechos prevalentes de la niñez.

Esta crítica situación de la niñez indígena es producto de la exclusión y el exterminio que aún continúa de manera particular en la crisis de los campos colombianos, no sólo producto del conflicto armado, sino de aquellas relaciones de poder que le dieron origen y la recrean, y de las condiciones de apropiación y explotación de la tierra y los recursos económicos, sociales, culturales y simbólicos que heredamos de la colonia y que aún siguen en disputa y que siguen amenazando la vida de la niñez indígena y el futuro de sus comunidades.

La dramática situación de los niños y niñas en el marco del conflicto armado,  en el norte de Cauca, en que se tienen sitiados 19 resguardos indígenas en 8 municipios, como lo denuncia la Revista Semana,  a en su artículo “Toque de queda escolar” donde se relata cómo aún dentro de las escuelas se reciben los impactos de balas o esquilas de cilindros bomba, en donde han muerto 11 niños y niñas indígenas, 37 fueron heridos y 11 más fueron reclutados forzosamente, de acuerdo con la información que les fue suministrada por la Asociación de Cabildos Indígenas del  Norte del Cauca. Como huella de esa guerra en cada escuela de las 233 sedes de la región, son testigos silenciosos de lo que ocurre a diario con los niños y las niñas, situación que tiene como consecuencia que hoy 20.000 estudiantes del Departamento hayan tenido que suspender por el temor a quedar en medio de fuego cruzado o caer en los campos minados.

Ante esta gravísima situación me pregunto ¿dónde está el ICBF, donde el Ministerio de Educación? Colombia ha llorado la muerte de niños ¿dónde está la conciencia en este país frente a las muertes de los niños y niñas indígenas?

El costo de la guerra que pagan las comunidades indígenas y en general las comunidades es muy alto, sino miremos cualquiera de los documentos de memoria histórica que se han venido escribiendo. ¡Qué dolor e indignación el que produce!

Y dentro de la población en condiciones de desplazamiento, los niños y las niñas indígenas son quienes viven la más precaria situación.

Hace un siglo (1905) la mortalidad infantil en Colombia era de 200 niños muertos por cada 1000 nacidos vivos, al 2005 esa tasa se ha reducido a 19. Sin embargo, durante este siglo la situación de la niñez indígena no ha cambiado mayormente, la investigación de Codacop (2010) con base en datos del Banco de la República así lo demuestra en tres pueblos indígenas que investigó: la tasa de mortalidad de niños y niñas antes de cumplir el primer año de vida en la comunidad Emberá es de 142 por mil  al año, en el Pueblo Awá es de 166 y 200 en el Pueblo Yukpas. Así su derecho a la vida está seriamente comprometido. Estas cifras son consideradas una  de las más altas del mundo y colocan a Colombia en una grave situación de violación de los derechos humanos fundamentales de la niñez indígena.  

Si no protegemos a los niños y niñas indígenas la expectativa de vida de los  adultos corre altísimo riesgo de desaparecer como grupos indígenas. 

Solo en el primer semestre del año 2011 se han presentado 13 muertes infantiles indígenas, en Puerto Gaitán, el municipio que recibe más regalías en el país, qué ironía y todos del pueblo Sikuani, uno de los pueblos señalados por la Corte Constitucional como “en riego de desaparecer”.

 Pero recordemos como la humanidad consideró como  patrimonio a la comunidad de los Nukak Mackud, hoy el 50% de esa comunidad han muerto, con ellos sus niños y niñas,  como consecuencia de enfermedades prevenibles. ¿Qué ha hecho nuestro país para evitar que esto suceda?

Pero los niños y niñas que sobreviven, su situación no es menos desalentadora, de acuerdo con el estudio de Unicef 2010, realizado por Eduardo Gallardo,  la prevalencia de desnutrición crónica de niños y niñas indígenas de 0 a 59 meses del Choco es del 73%, cuando la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia 2010 para niños y niñas menores de 5 años es del 8%, lo que quiere decir que ocho de cada 100 niños sufre de desnutrición crónica y los niños indígenas del Choco 73 de cada 100. Es un intolerable!

Además de todas las limitaciones en el acceso de los servicios de salud, un ejemplo que lo demuestra es la cantidad de casos documentados de niños y niñas que mueren por ausencia de suero antiofídico en caso de mordedura de culebra, o amputación de piernas o brazos porque si bien contaban con suero antiofídico no tenían jeringa para aplicarlo. Es un intolerable!

Así, es impostergable que el gobierno Nacional y toda la institucionalidad,  en cabeza de Ministerio de Salud, el Ministerio del Interior y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF se priorice la niñez indígena en la agenda pública nacional en coordinación con los pueblos indígenas, sus organizaciones y autoridades.

Es entonces fundamental visibilizar en la agenda pública nacional la situación de exclusión que vive la niñez indígena en Bogotá y en Colombia y plantear  soluciones integrales para atender efectivamente los derechos universales de los niños y niñas indígenas.

Por la Convención Internacional de los derechos del Niño, los niños y las niñas indígenas de nuestro país tienen como cualquier otro niño o niña en el mundo los mismos derechos, así lo consagró La Constitución Política de 1991,  la ley 1098 de 2006, Código de Infancia y Adolescencia, pero como lo he repetido en muchos escenarios, Colombia tiene suficientes leyes, que en muchos casos no se cumplen. 

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