La Alianza Verde, ¿a la manera del frente amplio?

La democracia colombiana ha estado dominada por el bipartidismo y, en muchos casos, por un unanimismo que basa su gobernabilidad en el clientelismo «puro y duro». Los políticos colombianos con esta macabra práctica, han intensificado la inequidad, la pobreza, la corrupción y el debilitamiento del Estado. Ninguno de estos gobiernos le ha apostado de manera decisiva a la educación. Todos ellos se la han jugado a entrenar soldados en escuelas de alta montaña y no a formar ciudadanía.

 
Ante este escenario, ante esta democracia bipolar que se ha movido en un dualismo rígido y excluyente, se requiere una alternativa política que irrumpa, remueva, estas estructuras y genere transformaciones reales. Transformaciones políticas que permitan soñar una nueva Colombia. Se necesita un Frente Amplio, así como sucedió en Uruguay, que encarne un proyecto colectivo de sociedad, que permita elaborar un programa político de largo aliento a la medida de las aspiraciones y necesidades de los ciudadanos, en medio de una gran diversidad ideológica, pero con un sueño común: tener un país con justicia social.
 
Es bueno recordar a Mónica Xavier, presidenta del Frente Amplio: «A los frenteamplistas nos convoca un proyecto nacional (…) que invita a la unión de todos los honestos que se sientan convocados a transformar el Uruguay» y que niega los protagonismos ególatras: «La vía de resolución pasa por la comprensión, la inteligencia y la grandeza de los protagonistas. A lo cual siempre apelaremos. Pero con la seguridad de que nuestros dirigentes no escuchan cantos de sirena ni cultivan individualismos y que actúan y actuarán sí, con responsabilidad y grandeza. Los que pretenden ambientar oposiciones personales dentro de nuestro Frente, se romperán -una vez más- los dientes». Palabras de unos de sus fundadores hace 42 años, Seregni.
 
Hoy la Alianza Verde enfrenta este gran reto, abrirse como una opción que vaya más allá de los grandes señorones y egos agigantados y proponga a la sociedad una alternativa entre la extrema derecha de Uribe y la derecha de Santos. Como lo dije en la apertura del pasado Congreso del Partido Verde: «Todos y todas tenemos la responsabilidad histórica de sacar adelante este partido y hacer de la política una obra de arte, alejarla del todo vale, de la politiquería, de los personalismos, de los amiguismos. Es un momento para la transformación, para construir un ejercicio democrático que nos lleve a aportarle al país la fuerza que necesita para la paz y el postconflicto, para transitar del dolor a la dignidad, para la reconciliación, para el cierre de las brechas sociales y la pobreza, para derrotar la desigualdad y para pensar en un planeta más sostenible».
 
En dicho Congreso, realizado en Bogotá el pasado 26 de septiembre, más de 1.300 personas de todo el país aprobaron una alianza de largo aliento entre el Partido Verde y el movimiento Progresistas. Una Alianza Verde, una alianza multicolor, democrática, sólida, transparente y que diga con toda claridad, como aprendimos con Antanas Mockus que no todo vale, que la vida es sagrada y que la educación es el camino. Se dejó claro que también se convocará a las fuerzas ciudadanas, a las y los indignados que exigen vivir en un país a la medida de sus sueños.
 
Esta Alianza busca promover el desarrollo pleno del Estado Social de Derecho, como lo establece nuestra Constitución. Desarrollar una alternativa económica y social, para acabar las profundas y múltiples inequidades de uno de los países más desiguales del planeta. Apostarle a una educación pública y de excelencia y al derecho a una salud para todas y todos los colombianos. Defender con toda vehemencia la paz, la paz sostenible y con justicia social, y transitar a una sociedad del postconflicto con plena resolución y corresponsabilidad.
 
Convoco entonces a las mujeres, a los jóvenes, a los hombres sensibles, a las nuevas generaciones, a las soñadoras y soñadores de este país, a que cambiemos hoy la historia y el destino de esta Colombia que se ha repartido entre las familias de los poderosos, plagadas de mafias y narcotráfico.
 
¡Convoco a nuestra Alianza Verde a que hagamos la diferencia porque hoy el presente y futuro de esta Colombia es nuestro!
 
Columna para el periódico La Patria

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