Conocí a Pepe Mujica

El expresidente Pepe Mujica se hizo célebre en América Latina por su modesto estilo de vida y sus iniciativas progresistas. Suena extraño, pero Mujica se hizo famoso -entre otras cosas- por comprobarle al mundo entero que los altos dignatarios también pueden ejercer sus funciones con austeridad, humildad y honestidad.

Suena extraño, decía, porque en Colombia la política suele asociarse en algunas ocasiones con el derroche de recursos públicos, con el consumo desmedido, con la soberbia, las mentiras y el abuso de poder. Pero Mujica es un referente de que la política puede ser otra: más cercana, más justa, más sensible, más digna. Su legado será histórico, y por lo mismo quiero citar algunas de sus mejores frases, que en el fondo son reflexiones que impulsan a la toma de conciencia y a la acción colectiva:

  • «Pobres no son los que tienen poco. Son los que quieren mucho. Yo no vivo con pobreza, vivo con austeridad, con renunciamiento. Preciso poco para vivir».
  • «El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes verdaderamente son».
  • «Sí, es posible un mundo con una humanidad mejor. Pero tal vez hoy la primera tarea sea salvar la vida».
  • «La economía sucia, el narcotráfico, la estafa, el fraude y la corrupción son plagas contemporáneas cobijadas por ese antivalor, ese que sostiene que somos más felices si nos enriquecemos sea como sea».
  • «Prometemos una vida de derroche y despilfarro, que en el fondo constituye una cuenta regresiva contra la naturaleza y contra la humanidad como futuro».
  • «Si sos joven tienes que saber esto: la vida se te escapa y se te va minuto a minuto y no puedes ir al supermercado a comprar vida. Entonces lucha por vivirla, por darle contenido a la vida».
  • «Arrasamos las selvas, las selvas verdaderas, e implantamos selvas anónimas de cemento».
  • «Despilfarramos dos mil millones de dólares por minuto en presupuesto militar a nivel mundial. Decir que no hay plata es no tener vergüenza».

La lista es interminable (y admirable), pero quise compartir algunas frases porque fueron pronunciadas por un hombre sabio y sereno, que nos invitó a no perder la esperanza por la paz con justicia social para Colombia. Fue Pepe Mujica, un expresidente que estuvo 14 años en prisión, por pertenecer al grupo guerrillero de los Tupamaros, quien nos recordó que la paz de nuestro país es la causa, el compromiso y el suceso político más importante de América Latina. Y eso no podemos perderlo de vista, a pesar de todas las adversidades que lamentablemente han ocurrido, como es el caso de las muertes de nuestros soldados y policías, que en su mayoría son jóvenes campesinos.

Pero Mujica nos recuerda, también, que debemos luchar contra el odio, la sed de venganza y la intolerancia que hay en nuestro país. Así me lo dijo personalmente en Uruguay durante el II Foro Latinoamericano por la Paz de Colombia, que reunió diversas redes y organizaciones de jóvenes, mujeres, trabajadores, movimientos sociales, parlamentarios, indígenas, afrodescendientes, comunidades campesinas, defensores de Derechos Humanos, comunidades LGBT, académicos, artistas y estudiantes latinoamericanos comprometidos con la vida y el fin de la guerra que desangra nuestros campos desde hace más de 50 años.

Fue allí donde tuve la oportunidad de conocer a Pepe Mujica, un hombre adusto y amable al mismo tiempo, quien nos abrazó con calidez a las personas que viajamos para impulsar la creación de la red latinoamericana de parlamentarios por la paz de Colombia y quien nos invitó a continuar trabajando hasta lograr el fin del conflicto: «Están locos quienes quieren ponerle obstáculos a este proceso, es ahora o nunca la oportunidad para la paz, ojalá lo entiendan en su país», nos dijo.

Dirán los enemigos de la paz que Mujica es otro «guerrillero castrochavista», como suelen calificar y estigmatizar a todas las personas que no comulgan con el fascismo y el guerrerismo, pero en el Foro realizado en Montevideo Mujica nos dejó esta otra reflexión: «Tenemos que darnos cuenta de que somos parte de la esperanza de la humanidad. Tenemos la posibilidad de un continente de justicia y de paz donde valga la pena nacer y soñar». Nos invitó a soñar con la paz y a seguir trabajando por ella.

COLUMNA PARA EL PERIÓDICO LA PATRIA

 

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