Carta de Angela Robledo a Antanas Mockus

Le escribo esta carta tratando de recoger los sentimientos y preocupaciones, pero también las esperanzas de un grupo de personas que lo conocemos de tiempo atrás, que lo hemos acompañado en distintos momentos y circunstancias de su vida como líder social y político, y quienes hemos sido testigos de los importantes cambios que su labor de pedagogía ciudadana y democrática han propiciado en nuestra sociedad, particularmente en Bogotá, la ciudad que habitamos y que amamos profundamente.

Sabemos que se encuentra usted reflexionando en torno al camino que debe emprender en su condición de reconocido ex alcalde de Bogotá, y de fundador de nuestro Partido, y quien tiene por tanto la enorme responsabilidad de contribuir al proceso de elección de las autoridades que habrán de regir los destinos de la ciudad en un momento crítico de su historia. Bogotá ha demostrado, una y otra vez, que cuenta con una ciudadanía capaz de discernir entre las distintas opciones políticas que se le presentan, y si bien hoy en día registramos con pesar los retrocesos que ha habido en materia de moralidad administrativa, de respeto a la Vida, de transparencia en las relaciones entre Gobierno y Concejo, y entre aquél y los órganos de control tanto fiscal como disciplinario, también debemos señalar que la ciudad registra importantes avances en temas de cobertura en materia de educación, de salud subsidiada o de acceso a los servicios públicos domiciliarios, para mencionar solo algunos de los puntos que deben servirnos como motivo de orgullo y como aliciente para recobrar el rumbo perdido en materia de gestión administrativa honesta y eficiente.

Los problemas que afectan la calidad de vida y amenazan la productividad de la ciudad resultan palpables para los ciudadanos y ciudadanas: La inseguridad, tanto la real como la percibida; la crisis de movilidad que demanda medidas urgentes que tienen que ver no solo con la construcción, readecuación y mantenimiento de la infraestructura, sino también con el comportamiento de los conductores y peatones en las vías; el déficit de vivienda y la urgente necesidad de mejorar las condiciones de habitabilidad de muchas de ellas que se encuentran ubicadas en zonas de alto riesgo de deslizamiento, o que fueron construidas en zonas de rondas de ríos o humedales, son algunos de los más protuberantes. Pero, por encima de todo, el problema más grave que afronta nuestra querida Bogotá está en la falta de confianza de los ciudadanos y ciudadanas en sus autoridades, situación nacida de los escándalos que han marcado el curso de la actual administración y que restan todo brillo a los logros que haya podido tener en algunos de los campos mencionados.

Sin confianza entre los ciudadanos y ciudadanas, y de éstos para con sus autoridades, es imposible que una sociedad pueda construir un consenso sobre sus problemas más apremiantes y pueda reunir los esfuerzos requeridos para su superación. En este campo, su transparencia como administrador, reconocida aún por sus más enconados opositores, constituye un activo invaluable que debe ser puesto al servicio de la tarea de reconstrucción del sentido de ciudadanía, del derecho-deber de encontrarnos como iguales que buscan mediante el diálogo la solución a unos problemas comunes. En Colombia existe un gran déficit de lo público, del sentido de lo que a todos pertenece y que demanda de todos esfuerzos proporcionales a las capacidades de cada quien. Usted ha demostrado su capacidad administrativa y su liderazgo a través de experiencias tan valiosas como el pago voluntario de impuestos, la construcción y puesta en marcha de una política social con enfoque poblacional que prioriza los derechos de los niños y las niñas, los  jóvenes, las mujeres, los habitantes de calle y, en general los miembros más excluidos de nuestra sociedad y de una exitosa política de seguridad que hizo posible reducir sustancialmente, y en forma sostenida, el número de muertes violentas en Bogotá. Usted ha sido capaz, como pocos líderes políticos en nuestro medio, de tocar las fibras éticas de la ciudadanía y hacer posible la superación de lo que las ciencias sociales llaman la “paradoja de la acción colectiva”, esto es, la dificultad para emprender tareas comunes en  busca de un beneficio igualmente común.

Su participación en el proceso electoral que se avecina es garantía de que los principios de nuestro Partido en relación con el respeto a la Vida, la protección de nuestra riqueza ambiental y la pulcritud en el manejo de los recursos públicos no solo se mantengan como expresión formal, sino que se conviertan en una realidad política, que se encarne en la vida de la ciudad, de su administración y de sus gentes. Tenga usted la seguridad que al escuchar las razones que lo animan a dar ese paso, los ciudadanos y ciudadanas dejarán atrás las críticas que hoy se escuchan, no siempre espontáneas y lo acompañarán, lo acompañaremos nuevamente con el entusiasmo que anima a l@s ciudadan@ cuando las causas son justas, las acciones son audaces, los métodos innovadores y las prácticas transparentes.

Si por el contrario, sus reflexiones los llevan a dejar de lado una posible candidatura suya a la Alcaldía de nuestra ciudad, quisiéramos animarlo a que insista en el propósito de incluir a una mujer en el abanico de posibles candidatos del Partido. La presencia de una mujer en la contienda aportaría una nueva manera de pensar, sentir y hacer la política, una preocupación constante por el cuidado de la Vida, del otro y de la otra, de dedicación y pulcritud en el manejo de los recursos que a todos pertenecen, en pocas palabras, una nueva manera de pensar, vivir y hacer la política, alimentada también por nuestro ser-mujer. Estoy convencida que le haría mucho bien a nuestro Partido, a nuestro proyecto político y a la ciudad considerar nombres de mujeres como Claudia López, conocida por sus denuncias sobre narcoparamilitarismo; Cecilia López, a quien le cabe la ciudad en la cabeza; y Carmenza Saldías, quien como funcionaria demostró una gran inteligencia y pulcritud a toda prueba. En esta lista de nombres, también debemos considerar el de Adriana Córdoba, su compañera  y quien ha demostrado que posee el carisma, la inteligencia, la integridad y la determinación para asumir la vocería de los amplios sectores del Partido Verde que nos identificamos con los principios políticos que usted profesa y practica.

Una vez definida la lista de precandidat@s, habría que crear el mecanismo que haga posible definir colectivamente un programa de gobierno y que permita desmarcarse de viejas prácticas políticas y fortalecer la democracia.

Antanas, Usted ha sido un líder social y político claro en su discurso y consecuente en su acciones. Merece toda mi confianza y mi respaldo. También el del grupo de personas que me acompaña en mi quehacer como Representante a la Cámara por el Partido Verde-Bogotá. Reciba de mi parte un cariñoso abrazo, y mis mejores deseos por su bienestar personal,

Cordialmente,

Ángela Robledo

Representante a la Cámara

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