Los indignados en Bogotá (Columna – Bogotá)

El establecimiento anda nervioso porque los indignados se están tomando Bogotá. La fuerza creciente de su movilización me recuerda a la Ola Verde, el movimiento que en el año 2010 puso a temblar a los políticos tradicionales, al declararles la lucha contra el clientelismo, las chuzaDAS, el ‘todo vale’, los ‘falsos positivos’ y la corrupción.

La Ola Verde duró poco, pero quedó la indignación. Tal vez inspirados en las manifestaciones de Brasil o Turquía, las ylos jóvenes de hoy se resisten al abuso del poder, a la manipulación mediática, a la persecución o al autoritarismo. Se resisten porque no tienen que aguantarse a los tiranos que se disfrazan de demócratas. Mucho menos cuando son esos tiranos los que posan de supuestos “representantes del pueblo”, elegidos por voto popular.

Son los indignados quienes no le temen a la represión, quienes creen que un mundo mejor es posible, quienes critican la desinformación de los monopolios periodísticos, quienes reclaman su derecho a la objeción de conciencia para no hacer parte de la guerra, quienes dudan del poder y, sobre todo, quienes se organizan colectivamente a través de las redes sociales para transformar los paradigmas del consumo, el mercado, el capitalismo, la política, el patriarcado, la orientación sexual o la modernidad. Son ellos los llamados a impulsar la primavera colombiana, que permita la renovación del Congreso, las Cortes, la Presidencia, los organismos de control, las alcaldías y las gobernaciones, algunas de las cuales se pusieron al servicio de la ilegalidad. 

En Bogotá, muchos de ellos se han opuesto a la propuesta de revocatoria del Alcalde Gustavo Petro, sin que eso signifique que desconozcan los errores de su mandato. Los indignados y los excluidos saben muy bien que la revocatoria es una simple excusa del congresista Miguel Gómez y de Álvaro Uribe para tomarse Bogotá, tras el fracaso de la alianza oportunista y politiquera con el eterno candidato Enrique Peñalosa, quien hasta se prestó para que le cargaran el megáfono. 

Por eso acompaño a los indignados. Porque nos une la causa, porque comparto con ellos las razones de sus protestas pacíficas y creativas, porque lo nuestro no es el silencio, ni el conformismo, ni la apatía, ni mucho menos la sumisión. Lo nuestro es la resistencia civil no violenta. 

ANGELA ROBLEDO

Representante a la Cámara por Bogotá

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